
ya conozco tus abrazos voladores, y casi puedo escuchar cómo mis palabras y mi presencia alteran tu respiración. nada puede esconderme tu boca, tus cejas y tus lunares porque ya me los sé tanto que puedo verlos con los ojos cerrados.
sueño con que un día una explosión de deseo me permita mirarme eterna en tus ojos y descubrir la suavidad de tu piel con una sola caricia infinita.